
Entre Berlín y Zaragoza
Entre Berlín y Zaragoza Mi día empezó más estresante de lo planeado. En realidad, sabía que esa noche se adelantaban los relojes una hora. “No hay problema”, pensé. Mi móvil cambia la hora automáticamente. Perfecto. Mi error: di por hecho que el cambio se hacía a medianoche. En lugar de eso, me despertaron a la 1:50 de la madrugada… y diez minutos después, de repente, eran las 3:00. No era lo ideal. En realidad, a esa hora ya quería estar en el aeropuerto, sobre todo porque llevaba equipaje facturado y no quería estresarme. ...